FRONTERA COMPETENCIAL:
- Rehabilitación hospitalaria
INTRUSISMO:
- 0% dado que la ley les ampara en todas sus funciones. Ni si quiera cuando decide por el fisioterapeuta los tratamientos a aplicar.
EXTRUSISMO:
- 100% si a algún fisioterapeuta le diese por recetar o infiltrar un corticoide.
- 100% cuando a algún fisioterapeuta le da por hacer un diagnóstico médico, así al tun tun.
- 0% cuando el fisioterapeuta decide pasar del médico y hacer lo que cree conveniente, al fin y al cabo, la ley lo ampara, aunque la jerarquía hospitalaria dicta otra cosa.
¿Otro blog sobre fisioterapia? ¡¡¡Noooo!!! Un blog para fisioterapeutas y también para pacientes, donde encontrarás todo aquello que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar.
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miércoles, 1 de marzo de 2017
miércoles, 25 de enero de 2017
De la soberbia fisioterapéutica
La soberbia (del latín superbia) es el sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás. Significa altivez, arrogancia, creerse más que nadie, superioridad virtual, vanidad...Su antónimo es la humildad, bien tan necesario como escaso. Cuando esta altanería se fusiona con lo profesional, el resultado es una vomitiva mezcla de situación de privilegio escatológica, perfumada con dotes de sobradurismo, endiosamiento y melosapiencia que provocan el hastío del externo observador. Cuando se fusiona con lo sanitario, se entremezcla a su vez una especie de barrera de respeto y admiración que hace que pasemos por alto este pecado capital.
En pocas palabras: la soberbia es una poca mierda que abunda entre los profesionales del sector sanitario, transformándoles en entidades estúpidas que se dirigen a sus pacientes de manera estúpida con una altivez que más valiera que se metieran en el hojaldre. Más que nada, porque para lograr ser un buen profesional, la soberbia SOBRA. Y para atender pacientes, mucho más.
Y ahora la soberbia ha venido para quedarse en la fisioterapia. Se ve que hemos sido torpes y la hemos dejado entrar sin si quiera combatirla, sin fijarnos en nuestros absurdos antepasados médicos, perfumados de arrogancia en una buena mayoría, antes de salir de casa, camino de su hospital o consulta.
En pocas palabras: la soberbia es una poca mierda que abunda entre los profesionales del sector sanitario, transformándoles en entidades estúpidas que se dirigen a sus pacientes de manera estúpida con una altivez que más valiera que se metieran en el hojaldre. Más que nada, porque para lograr ser un buen profesional, la soberbia SOBRA. Y para atender pacientes, mucho más.
Y ahora la soberbia ha venido para quedarse en la fisioterapia. Se ve que hemos sido torpes y la hemos dejado entrar sin si quiera combatirla, sin fijarnos en nuestros absurdos antepasados médicos, perfumados de arrogancia en una buena mayoría, antes de salir de casa, camino de su hospital o consulta.
martes, 27 de diciembre de 2016
Las fronteras en fisioterapia: Invasión de campos competenciales
Nuestra opinión absoluta, radical y muy sesgada, siempre desde nuestro punto de vista acaparador y en favor de la fisioterapia, nos ha llevado en esta ocasión a plantearnos la imperiosa necesidad de escribir sobre esto. Existen lugares comunes, no sólo en la tierra, sino también en el campo competencial de las diferentes disciplinas profesionales, que en ocasiones se convierten en franjas de invasión. En estos lugares comunes, hablar u opinar en un sentido u otro, genera mucho malestar. Nosotros, muchas veces categóricos en exceso, lo llamamos: decir la puta verdad. Asistimos a veces, atónitos, a un discurso débil y miedica, por parte de otros compañeros fisioterapeutas, quienes relegan sus posiciones a la retaguardia, sin darse cuenta de que con esa decisión, hacen avanzar al enemigo. Y sí, aquí no pensamos cortarnos y llamaremos enemigo al enemigo, cuando lo sea de verdad, es decir, cuando invada nuestro campo competencial, que tanta lucha nos costó conquistar. Pero...¿qué es el campo competencial?
lunes, 27 de abril de 2015
Fisioterapia: Definición ambigua
Uno de los más graves problemas en el reconocimiento de la fisioterapia como profesión digna (digamos) es el de la falta de una definición potente que refleje bien qué es lo que somos y que nos aleje del masajista tipo que a veces tan merecido tenemos. La definición más típica y que durante la carrera se escucha muchas veces, para luego caer en el olvido absoluto es la de la OMS.
Nunca antes se vió párrafo tan largo y ambiguo, que desde 1958 nos domina y gobierna, sin embargo aún peor esclarecida está la definición de la Confederación Mundial por la Fisioterapia WCPT:
El arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad. Además la Fisioterapia incluye la ejecución de pruebas eléctricas y manuales para determinar el valor de la afectación y fuerza muscular, pruebas para determinar las capacidades funcionales, la amplitud de movimiento articular y medidas de la capacidad vital, así como ayudas diagnósticas para el control de la evolución.
Nunca antes se vió párrafo tan largo y ambiguo, que desde 1958 nos domina y gobierna, sin embargo aún peor esclarecida está la definición de la Confederación Mundial por la Fisioterapia WCPT:
Desde el aspecto relacional o externo, como “uno de los pilares básicos de la terapéutica, de los que dispone la Medicina para curar, prevenir y readaptar a los pacientes; estos pilares están constituidos por la Farmacología, la Cirugía, la Psicoterapia y la Fisioterapia
Deja de lado lo mejor que tiene la anterior definición: lo de arte, y supedita la ciencia a los designios de la medicina, algo que se ha convertido en la batalla del siglo XXI que a tantos fisios y pro-fisios trae por la calle de la amargura.
Lo que está claro es que la definición rezuma a viejo que tira de espaldas, parece que se hizo en aquella época siniestra de los orígenes de la fisioterapia, necesaria para entender lo que somos hoy en día. Calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad siguen siendo agentes físicos que usamos necesariamente. Bueno luz...ejem...Pero desde que la fisioterapia intenta ser invasiva, acercándose por ende a la medicina, empiezan a aparecer nuevas técnicas que cada vez requieren mayores aparatajes y que cada vez se parecen menos a la fisioterapia clásica. Viendo que hoy en día puede verse a un fisio utilizar una aguja, un EPI-NO, un roboto, un gancho, un INDIBA o una pata de cordero, para tratar, y sabiendo que ahora podemos ser doctores y todo, situándonos curricularmente por encima de los médicos incluso, quizá debamos plantearnos lo que somos más en serio.
El paciente de a pie te sigue viendo como un masajista, pero tú quieres aparentar que no lo eres y para ello necesitas de toda esta formación moderna que ha surgido en los últimos 10-15 años y que viene a paliar nuestro vacío existencial. No eres capaz de reconocer que hacer masajitos te cansó muy rápido y quieres indagar en todos los campos posibles que te alejen de ello. Huyes en el sentido contrario de lo que fue un día la fisioterapia y te acercas cada vez más a la medicina, la enfermería, la psicología (aguantando pacientes), la terapia ocupacional (¿qué es eso?) la osteopatía (¿qué es eso?) o la educación física. Cada uno de estos apartados merece un capítulo a parte y seguro que te lo escribiremos insensata fisio, pero de momento confórmate con ser un masajista especialista en nada. ¡Y a mucha honra!
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