lunes, 10 de mayo de 2021

Salir de la osteopatía es posible: guía de ayuda.

Sí, bueno. El titular es pretencioso, lo sé, pero vivimos en una era en la que nos gastamos una doble moral de campeonato. Por un lado vamos de políticamente correctos por la vida y por otro, buscamos "maximizar el impacto de nuestras actuaciones", que no es otra cosa que un eufemismo liberal moderno para justificar el todo vale para conseguir audiencia. Este blog, que lo mismo da tanto si lo lees como si no, más allá de pretender sonar hiperbólico en sus planteamientos siempre correctos, para conseguir unos supuestos lectores, no consigue sus objetivos tanto como gustaríamos, así que permitidnos esta licencia para deciros que sí, que se puede. SÍ SE PUEDE. Se puede salir de la Osteopatía, se tiene derecho a equivocarse y rectificar, que dicen que es de sabios, se tiene derecho a tropezar varias veces con la piedra en el camino que talló Andrew Taylor Still y cuyos acólitos se encargaron muy bien de dejarla en medio de todo, a ver si teníamos los arrestos suficientes como para pararnos a picarla, esquivarla, destruirla...o como más nos gusta hacer, parece, contemplara cual monolito, sólo que sin pensamiento mediante.


domingo, 18 de abril de 2021

Un paseo por el código deontológico de fisioterapia

Un código deontológico es un documento que incluye un conjunto más o menos amplio de criterios, apoyados en la deontología, con normas y valores que formulan y asumen quienes llevan a cabo correctamente una actividad profesional. Los códigos deontológicos se ocupan de los aspectos éticos del ejercicio de la profesión que regulan: en este caso la fisioterapia. Partiendo de la base de que la corrección absoluta no existe, los fisioterapeutas hemos decidido, como grupo profesional, darnos una serie de deberes basados en la moral y en la ética, o más bien sólo en la moral, para tratar de ejercer nuestra profesión del modo más pulcro posible en relación a las normas comunes sociales que nos hemos dado. O del modo que más se aproxime a esa irrealizable "perfección" ética, con todas las consideraciones que este término imposible requiere. Y por ello, para desconocimiento pasado, presente y futuro de muchos, que ni lo leyeron ni lo leerán, existe un pequeño mamotreto de normas deontológicas a seguir en el manual del buen fisioterapeutas, dejando así un campo entero sembrado de buenas intenciones, donde también crece la hipocresía, la mala intención y el donde dije digo, digo Diego.


lunes, 22 de febrero de 2021

Relatos de fisioterapia: El paripé

Todavía recuerdo mucho de mis prácticas como estudiante de fisioterapia. Antes de que todo se fuera a la mierda, aún guardaba mi pequeño resquicio de esperanza, que se veía reflejado en el buen hacer de algunos de mis tutores en las estancias clínicas que estábamos obligados a hacer para completar el número de horas suficientes de formación. Yo quería ser como ellos, como algunos de ellos, los que hacían un trabajo digno y levantaban pacientes cada día. No hablo de los otros, aquellos que iban simplemente a pasar el día entre pacientes, y aprovechaban que estuviéramos allí los alumnos para encalomarnos un trabajo para el que ni si quiera estábamos capacitados, con la excusa de que nos estaban enseñando cosas cuando no era cierto, pues lo único que querían era tomar el café correspondiente en cuanto tenían la mínima oportunidad de escaquearse. Debía ser muy larga la mañana para ellos...¡pero eso es ahora otra historia! Realmente, como digo, sólo me fijaba en los buenos. Como en aquella chica con la que descubrí que los fisioterapeutas, algunos, los elegidos, podíamos llegar a trabajar en la UCI de un hospital, en eso tan raro que llamaban fisioterapia respiratoria.


lunes, 1 de febrero de 2021

Con las manos en la saca

Vivimos en tiempos de pandemia desde hace un tiempo ya, casi un año, y la cosa promete alargarse. En estas circunstancias nos hemos acostumbrado a tener que practicar una fisioterapia extraña, anti propia de lo que nos ha sido enseñado a la mayoría, donde el contacto de lo humano hacía muchas veces el TODO que algunos no sabemos poner a nuestros propios tratamientos, y que nos solucionaba la papeleta. En esta paradójica nueva normalidad de vida, una de las cosas que más frecuentemente nos suceden, es que estamos sobreextasiados de escuchar noticias, habitualmente nefastas, sobre la Covid19 y todos sus pormenores. Parece que jamás fuésemos a terminar esta vorágine y que nunca vayamos a poder recuperar nuestra actividad, tal y como la desarrollábamos antes. Noticias todas ellas, que llaman a la puerta de nuestro innegable interés, pues es casi imposible no atenderlas y somos muchos los que hemos optado por intentar filtrar al máximo esta información, con el único objetivo de mantener calma y la cordura ante la ansiedad que estos días nos producen. Ese embotellamiento de realidad es significativamente perfecto para cubrir otro tipo de noticias, aquellas que pasan desapercibidas por el mucho ruido que hace el dichoso coronavirus. Y este tipo de noticias escondidas se producen en todos los ámbitos, también en la fisioterapia. Así que, en un giro de guion sin precedentes, cuando creíais que hablaríamos otra vez del Covid, esta página se dispone a hablar de una cosita que sucedió este verano y que ha pasado casi desapercibida. Nos referimos por supuesto a la condena al expresidente del Colegio de Fisioterapeutas de Castilla y León por meter la mano en la caja del Colegio y robar dinero de los colegiados.


viernes, 22 de enero de 2021

El síndrome de inventarse síndromes

En el largo debate entre ciencia y pseudociencia, donde la fisioterapia parece estar implicada cuando no debiera, son muchas las cosas que nos resultan sorprendentes. Nos basamos en leer y releer comentarios de la gente, escuchar ponencias o conocer opiniones de compañeros. A día de hoy, el germen científico no está nada arraigado, sigue sin estarlo y parece lejano conseguir que se afiance de algún modo. La gente es consciente de que la ciencia ha contribuido a mejorar el mundo pero no lo es tanto de que la creencia, como antagonismo de la ciencia, no ha hecho otra cosa que empeorarlo, o en el mejor de los casos enlentencerlo, entorpecerlo, dinamitarlo o remar contra corriente. La fisioterapia intenta avanzar con una pesada bola de acero atada en uno de sus tobillos, pero esa bola no es un ente material, sino humano, son muchos compañeros conformando una pesadísima cadena sobre el tobillo reo de la profesión. Llega a ser tan pesada esta carga, que sus argumentos hacen que el preso fisioterapéutico no pueda avanzar, se tropiece y se caiga constantemente. ¿Para qué perderemos el tiempo en esto? Si contra la creencia y la fe, no se puede hacer nada. Sólo así se explica, por ejemplo, que en pleno siglo XXI la gente siga creyendo todavía en la iglesia.