martes, 18 de enero de 2022

El fisio del Atlético de Madrid

Dicen, los que de aquello saben, que el Homo Sapiens necesita de mitos para poder seguir evolucionando y que no fue hasta que no vivió su propia revolución cognitiva, hace unos 70.000 años, cuando supo de esta necesidad y empezó a crearla. La propia evolución de la especie indica que, desde su aparición en el mundo, datada hace 315.000 años, hasta esa fecha, su evolución fue prácticamente cero, pero en el momento en que esos cambios sucedieron, todo comenzó a fluir de un modo rápido, hasta llegar a la época actual. Comenzó entonces a crear lugares comunes donde toda la especie pudiera identificarse y trabajar en conjunto, constructos imaginarios e inventados que en realidad no existen, pero que nos permiten avanzar como especie, al forjar destinos sobre sentimientos comunes. Da igual que fueran dioses, religiones, naciones, pueblos, héroes, banderas, equipos de fútbol...el ser humano necesita creer en esos motores de expansión ficticios, para ahorrar en la economía de la mente y conseguir el desarrollo. Y de entre todos esos mitos ficticios jamás creados, hay uno en el ámbito de la fisioterapia que sin duda a aunado como pocos a fisioterapeutas y pacientes, empresarios y falsos autónomos, rehabilitadores y masajistas, osteópatas y científicos...razas opuestas dentro de un mismo sino, que están sólo de acuerdo en una cosa: todo el mundo conoce a ese tipo que fue fisioterapeuta del Atlético de Madrid. Al menos, una vez en la vida.

martes, 21 de diciembre de 2021

La línea finita

Uno de los peligros actuales de las redes sociales es que cualquiera puede escribir cualquier cosa, manteniendo un pretendido estilo correcto y respetuoso, y dotarlo, gracias a la palabra, de cierta entidad o contenido válido para la parroquia. Si dicho texto, por más necio que sea, consigue el suficiente conjunto de palmeros, se verá catapultado a la posición de dogma poco cuestionable, tratando de evitar así el filtro del raciocinio de quienes, al leerlo, queden estupefactos por intentar camuflar bajo un aspecto cordial y saludable, una sarta importante de tonterías. De esto modo, y a pesar de estar viviendo en el siglo con mayor desarrollo intelectual hasta la fecha, seguimos aupando a personas que no nos ofrecen la posibilidad de pensar y salir un tanto del conformismo o el pensamiento único, sino que disfrazadas de libérrimos adalides de su estanca profesión, sólo ofrecen líneas rectas y finitas que acaban donde ellos quieren, e imaginan que el pensamiento es un complejo bucle del que no saben escapar y les aterra. Así pues, y dado que la fisioterapia es víctima lacerante de estas buenas gentes, a las que debemos llamar también compañeros, me permito compartir esta reflexión por si sirve de ayuda o reflexión a algún/a compañer@.


lunes, 29 de noviembre de 2021

Fisioterapia según convenio

A las puertas del 2022 y los pregones son más que oficiales: vamos de culo. Y no hace falta ser Nostradamus para ver que nada cambiará en los próximos diez años, porque no hay ningún tipo de voluntad. La fisioterapia que camina a dos velocidades y les sonríe a unos, dilapida a otros. Compañeros de pupitre todos, pero quebrados por la necesidad de subsistencia de una profesión que ni está ni se la espera en los ámbitos de equipos hospitalarios multidisciplinares, por más que haya fisioterapeutas luchando por visibilizarla. Podría haber cien como esos, que mientras nadie con mínima consciencia de lo que supone esta profesión acceda a un poder real, todo serán buenas palabritas y buenas intenciones. La sentencia de muerte de esta profesión, como una realidad sanitaria global integrada en equipos de atención socio sanitarios, ya está firmada. Lo está y lo estará gracias al sistema paralelo de clínicas de fisioterapia privada que hemos creado en todos los barrios de todas las ciudades del país, que sirve para perpetuar un modelo de atención obsoleto desde su nacimiento, pues son pocos y contadísimos los ejemplos y casos de estos lugares, que acogen y tratan a los pacientes en toda su esfera. Hablo de un holismo real, no de pamplinas. Hablo de cosas tan tontas como derivaciones a psicología, sesiones clínicas, de conversaciones fluidas con un traumatólogo,  tener la potestad de reclamar y comprender las pruebas de imagen de un paciente, que un facultativo de explique una enfermedad de base que afecta a un paciente, que la enfermera de turno te advierta de algún nuevo problema con el paciente o que acudan a tu chiringuito, pacientes con patología real.

martes, 5 de octubre de 2021

La estúpida evolución laboral de la fisioterapia en España

Poco tiempo antes de la pandemia, vomitamos un hilo en twitter🐦que fue el más leído y aclamado de la triste historia de La Otra Fisioterapia. En él hablábamos de cual había sido la triste evolución de la fisioterapia en España durante los últimos 20 años. Fue tan aclamado, compartido y valorado que, lejos de sentir algún tipo de orgullo, lo único que podemos sentir es preocupación. El resumen del camino recorrido laboralmente por la profesión en estos últimos tiempos es desolador y, por más que muchos se esfuercen en vestirlo de falsas apariencias, el peso de la realidad concede una situación actual pésima que se explica perfectamente por haber estado ignorando durante tantos años los principales problemas de la profesión. Hoy dejamos aquí este hilo en formato de texto, para que dentro de 20 años podamos volver aquí y seguir comprobando como todo sigue igual...

miércoles, 1 de septiembre de 2021

El "ahitepudras" del suelo pélvico

Poco se habla de lo que supone para algunas trabajar con pacientes de suelo pélvico. Vendida desde los mundos del rosa y de la nube de ficción, ha sido a golpe de necesidad tanto como de comercio como se ha ido abriendo esta "nueva" disciplina de la fisioterapia que ha venido a paliar un déficit importante que tenían las mujeres, especialmente aquellas que decidieron ser madres, pero también otras muchas cuyos problemas reales en sus zonas íntimas no eran del interés suficiente para los ginecólogos de Ducados en boca. Sin duda la fisioterapia uro-ginecológica o fisioterapia para el tratamiento del suelo pélvico ha venido para quedarse, por fortuna y aunque siga sin suponer una especialización real dentro de la fisioterapia, pues aquí siguen sin existir especialidades, y supone un campo tan amplio de nuevos conocimientos que la mayoría de los fisioterapeutas no duchos en ella solo deben agachar las orejas, escuchar y aprender si quieren. O derivar, en la mayoría de los casos.