Desde los albores de la fisioterapia, el hombre y la mujer fisioterapista quisieron ya expandir sus conocimientos mediante la invención de constante aparatología que les ayudara en sus fines curativos. Fueron muchos los osados que, patentes o no mediante, intentaron dejar su sello para la posteridad, diseñando toda suerte de mecanismos, engranajes y magias robóticas, con el fin de ahorrar/prolongar/incrementar el sufrimiento de sus pacientes en las terapias. Tales visionarios nunca sospecharon que dejarían una profunda impronta en el devenir de la profesión, con herramientas de tal uso y con tan poco cuestionamiento entre sus iguales, que tardarían años en ser retiradas del mercado si es que, algún día llegaran a hacerlo, pues hoy en día podemos aún verlas disputando su lugar, llamándole de tú a la inducción miofascial u otras hechicerías más complejas. Roche fue primero, Antonio di Whirlpool después...y hoy, gracias a que en La Otra Fisioterapia queremos mantenernos siempre al filo de la más ardiente evidencia científica y de la última tecnología, nos permitimos ofreceros este monográfico sobre esta leyenda de la mecanoterapia que vendrá a saciar vuestros apetitos más viejunos y que por fin veréis colmados gracias a la recuperación de esta sección. Sin más preámbulos, pasamos a presentaros a la protagonista del post de hoy....la célebre...la gran...
TRACCIÓN CERVICAL.
¿Otro blog sobre fisioterapia? ¡¡¡Noooo!!! Un blog para fisioterapeutas y también para pacientes, donde encontrarás todo aquello que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar.
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lunes, 28 de noviembre de 2016
martes, 7 de julio de 2015
Fisioterapia viejuna -> El baño de remolino
En los albores de la fisioterapia, venida casi de la mano como una refrescante hermana, la hidroterapia nació para relajarnos y tratarnos a todos. Largos tratados fueron escritos sobre sus bondades terapéuticas, ya los griegos la practicaban en sus termas de algún modo, sólo había que darle una base científica lógica para dotarla del más estricto sentido médico. En los países cuna de la fisioterapia, como Francia, las lluvias abundantes y la capacidad de disponer de agua la convertían en una parte fundamental del tratamiento, los balnearios comenzaron a proliferar y a ofrecer soluciones para pacientes reumáticos e incluso obesos mórbidos. Pero entonces...la hidroterapia llegó a España y se topó de lleno con la sequía y los empresarios made in Spain. Es aquí donde comienza la trágica historia de uno de los hijos aventajados de esta técnica: EL BAÑO DE REMOLINO.
miércoles, 20 de mayo de 2015
Fisioterapia viejuna -> La jaula de Rocher
Inauguramos hoy aquí esta sección apasionante y tan necesaria, que viene a resucitar y reivindicar aquellos años dorados de la fisioterapia en los que no existían las moderneces estas de Pilates, Kinesiotape, Miofascial o Indibaleches...Aquellos años toscos y duros donde la mecanoterapia y la electroterapia clásica campaban a sus anchas, sin enfrentarse a técnicas modernas de fisios vagos y pros, más basadas en la dispensa de carnicería que en el propio método científico. Hablamos del tiempo de las movilizaciones sin anestesia, de Edgar Cyriax y su fricción cariñosa, de las tracciones en prótesis y del ''si duele es que se está curando''. Durante esos días fueron muchos los aparatos y técnicas con los que nos críamos, con los que nos forjamos fisioterapéuticamente y con los que, a pesar de la flagrante falta de evidencia científica, o de criterio estético en su fabricación, triunfamos consiguiendo incluso la sanación de nuestros pacientes. A día de hoy, esta fisioterapia viejuna trata de sobrevivir a aquella época dando sus últimos coletazos de esperanza, en un mundo lleno de doctores que nada quieren saber de aquellos aparatos y maneras que un día les dieron tanta gloria y les auparon a los altares de la fisioterapia.
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