lunes, 16 de octubre de 2017

El muro del intrusismo (y de la puta vergüenza)

Nos hemos animado a iniciar esta novedosa publicación. El ánimo no es otro que el de poner nombres y apellidos a esos pseudoprofesionales que trabajan en disciplinas, habitualmente pseudocientíficas, y que lo hacen al márgen de la ley. En España, la legislación vigente dice que el único profesional capacitado para utilizar agentes físicos con fines terapéuticos es EL FISIOTERAPEUTA. Así ha de serlo, por ser esta una profesión REGLADA, cubierta con su correspondiente seguro de responsabilidad civil, con necesidad de colegiación profesional y con un plan de estudios específico para el correcto abordaje de la salud humana y, muy especialmente, del sistema músculo-esquelético. Bajo el amparo de vericuetos legales, de la inacción legislativa, de la pasividad del sector y a pesar de las campañas de lucha contra el INTRUSISMO PROFESIONAL por parte de los colegios profesionales, estos INTRUSOS campan a sus anchas, cobran dinero por ello, ENGAÑAN constantemente a la gente y llegan a poner, en muchas ocasiones, su vida en peligro.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Relatos de fisioterapia -> Fisioterapia salvaje (Capítulo 2)

Han pasado tres meses desde que mi pareja me dejó. Tres meses vividos de forma muy inquieta, mi vida ha cambiado radicalmente. Ahora vivo sólo y he aprendido a respetarme. Me sigo acordando de ella como el primer día, pero ya no la echo tanto de menos. Sólo los domingos, cuando he ido al cine, cuando he paseado por aquel lugar...En realidad si que la echo de menos, pero no quiero reconocerlo. Me joder hacerlo, porque cada una de mis lágrimas supone casi un triunfo para ella, que se fue con ese tipo. No sé si es rencor lo que me atenaza, pero no me deja pensar bien.

¿Por la espalda me preguntáis? Más o menos igual. Después de visitar a esos dos fisios e ir mejorando poco a poco, descubrí que nada había cambiado en realidad. Me despierto muchas noches con el dorso dolorido, necesito estirarme un poco y caminar a veces para que se me pase. Luego bebo agua y me acuesto. Me levanto a veces muy cansado y otras, las menos, algo mejor. El otro día un amigo me dijo que me encontraba como encorvado. Yo que sé, será el peso de la incertidumbre de no saber que hacer qué hacer. Yo quería estar con ella para siempre y no me imaginaba tener que volver a remontar de cero. ¿Cómo voy a ilusionarme yo ahora? ¿Como voy a ligar? Si yo ya he perdido hasta la práctica en eso...


lunes, 2 de octubre de 2017

La trilogía de la fascia: Encuentros en la tercera fascia

Esta serie fascianante sobre el mundo de la fascia y sus anexos está compuesta por tres capítulos que deben ser leídos en el siguiente órden.

- Encuentros en la tercera fascia
- En un lugar de la fascia
- Son los padres


Encuentros en la tercera fascia

Recuerdo perfectamente la primera vez que tuve contacto directo con la fascia, o que, por lo menos, lo intenté. Estábamos en las prácticas de segundo curso, aquella rotación nos tocaba en un hospital de renombre. No es que hubiera mucha comunicación con la profesora que nos había tocado a mi compañera y a mi, pero era lo bastante buena como para salir del paso y obtener algo de nota de cara a la evaluación final. Como siempre, cuando nos cambiábamos en los vestuarios, comentábamos un poco la jugada del día, criticábamos más o menos con fortuna a los profesores y poco más. Nadie parecía destacar por nada, eran días un poco monótonos. Pero una mañana, cuando enfilábamos el pasillo rumbo al gimnasio, sentimos una especie de energía invisible que nos atrajo hacia la sala de...¡electroterapia! Sí sí. Los compañeros que les tocaba siempre esa rotación, solían morir del aburrimiento ante profesores que, a penas explicaban nada de la aparatología, pues de ella nada sabían. Se dedicaban a enchufar los engendros eléctricos porque sí, porque lo había dicho el médico. Doy gracias de que jamás en toda la carrera me tocara una rotación de este tipo. Sin embargo, la fisioterapeuta que estaba encerrada allí en ese sala, una tal Alicia (por ejemplo), había hecho de aquel lugar un sitio especial.



miércoles, 27 de septiembre de 2017

Entrevista a Jose Antonio Polo Traverso: Cumpliendo el sueño americano.

El doctor en fisioterapia, Jose Antonio Polo Traverso, es uno de esos pocos soldados de fortuna de la fisioterapia de su generación, que cabalgaron allende los mares hasta encontrar su lugar en tierras norteamericanas. Él si pudo cumplir su propio sueño americano, pero no por ello anda alejado ni es egoísta ante una realidad que no le es ajena, pues la tierra le tira (y le duele) en cuanto a fisioterapia se refiere. Amante hasta los tuétanos de la profesión, ha accedido libre y voluntariamente cual mozo casamentero, a concedernos una entrevista, donde poder arrojar sus pensamientos sobre su propia experiencia y el estado de la cuestión. Estábamos interesados en poder contar con esta opinión "desde fuera", seguramente más limpia que otras, al estar sujeto a yugos diferentes a los que aquí nos imponen. Desde aquí agradecemos su tiempo, seguimiento y dedicación para con nosotros, por concedernos esta entrevista

1) De la primera hornada, recién salidito del horno. Valencia 1988. Obteniendo el Summa Cum Laude. Todo un empollón que auguraba un genial fisio después. Ha llovido mucho desde entonces pero ¿cómo era estudiar fisioterapia en Valencia en aquellos años?

Debo comenzar diciendo que salí de la tercera promoción de la Escuela Universitaria de Fisioterapia de Valencia, la primera escuela pública que le apostó por la Fisioterapia en España. En esta escuela se juntaron gente muy competente de toda España, chavales muy listos con más ganas de aprender que muchos de los profesores que les pusieron por delante. Comentabas acerca del Summa Cum Laude (¿cómo os habéis enterado de esto quisiera yo saber?) y os doy un detalle: accedí a esta escuela con un 9.8 de media entre bachillerato y la prueba de selectividad... ¡entré el noveno de 65 alumnos! De buenas a primeras me encontré rodado de gente muy brillante, gente que me dejaban académicamente hablando y sin proponérselo, a la altura del betún; a ellos les sigo llamando amigos a través de la distancia y los años, gente que me enorgullece conocer desde que puse el pie en Valencia y que cuentan con mi eterna amistad y mi admiración allá donde se encuentren. 

lunes, 25 de septiembre de 2017

Relatos de fisioterapia -> Fisioterapia salvaje. (Capítulo 1)

Estoy destrozado. Roto. Hundido. El otro día después de un infierno de discusión... me dejó. Me dejó mi novia tras seis años de relación. Esto es lo peor que me ha pasado en mi vida. Desde entonces no levanto cabeza, ando cabizbajo, sin querer hablar con nadie, proyectando sólo una sombra gris de lo que un día fui, un hombre feliz y enamorado, con un proyecto. Así vago, sin rumbo, sin destino. Y en medio de esta oscuridad que me aflige, me entero del motivo de esta ruptura. Hay otro. Un fulano cualquiera, que debe ser mejor que yo, o hacerla más feliz. Qué se yo. Pensarlo me carcome los intestinos y me hace sentir peor de lo que estoy.

Como he estado tanto tiempo de hombros caídos, y sin energía ni para abrir la puerta de mi nueva habitación, que parece una cueva, en comparación con el hogar que compartíamos, me empezó un dolor de espalda insoportable. Creo que el hecho de estar tan abatido emocionalmente, y tan triste, contribuyen con mi dolencia. Me dedico a la informática y paso muchas horas sentado en la silla, no hago gran ejercicio, pero no suele dolerme la espalda de este modo. Esto parece nuevo y son ya varios días los que he pasado así. De modo que decido ir a un fisioterapeuta, a una clínica que hay aquí cerca de esta casa en la que estoy y no me identifico. Cuando llamo, me atiende una chica muy simpática que me recuerda a ella cuando empezábamos. Mierda. Joder. Creo que no hablaba con ninguna chica desde que me dejó, se me hace todo tan extraño...