Lo bonito de la fisioterapia es que nunca deja de sorprenderte. Sea para bien, o más habitualmente para mal, esta profesión que dicen que es ciencia y arte, tiene en sus múltiples (cada vez más) profesionales todo un rango inabarcable de personas que piensan(no todos), respiran y practican sus tratamientos, mediante agentes físicos, de muy diversas maneras. Es imposible encontrar a dos fisioterapeutas que se parezcan en algo. Los hay quienes piensan que son ellos quienes consiguen sus resultados frente a quienes cuestionan cada micro - movimiento que inducen al paciente. Los que prostituyen el término holístico hasta el infinito, los que creen controlar con sus manos el movimiento de tejidos nanométricos, los que están aquí sólo para follar, los que no hacen nada si no es con ultra evidencia científica, los que elevan su ego por encima de las nubes, los que utilizan las pseudociencias y se creen los mejores, los que patentan herramientas a tutiplén, los Inefpeutas como Josemi...¡Incluso los que te estafan a plena luz solar sin título, vergüenza o escrúpulos! No es de extrañar por tanto, que los pacientes terminen por volverse locos cuando acuden a un fisioterapeuta y les practica reiki, para buscarse luego otro que les manipula y después un tercero que simplemente les da un masaje con mucho aceite. Acaban desquiciados por no comprender de qué narices va esta profesión que, se supone, les tiene que recuperar físicamente y donde parece que cualquier ocurrencia vale para ello. Sólo, de vez en cuando, y rebuscando en lo recóndito de la dolencia, se alinean los planetas para dar con la clave de lo que le pasa al paciente. Y con el mismo grado de poca frecuencia, sólo de tanto en cuando, aparece un hijo pródigo de la fisioterapia que viene a iluminarnos con su sapiencia y a dar una vuelta de tuerca (otra más) a este arte científico de la terapia. Preparaos, queridos fisios, poneos cómodos y agarraos bien a vuestros asientos, porque lo que vais a leer a continuación os hará cuestionaros cada minuto de vuestra mísera vida profesional. Estad atentos porque, si creíais que lo sabíais todo de la fisioterapia, os vais a dar con un canto en los dientes. Os presento....al inigualable Javier Alfonso, el fisioterapeuta que vino de Marte.
¿Otro blog sobre fisioterapia? ¡¡¡Noooo!!! Un blog para fisioterapeutas y también para pacientes, donde encontrarás todo aquello que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar.
lunes, 23 de mayo de 2022
miércoles, 6 de abril de 2022
Tocar
martes, 18 de enero de 2022
El fisio del Atlético de Madrid
martes, 21 de diciembre de 2021
La línea finita
Uno de los peligros actuales de las redes sociales es que cualquiera puede escribir cualquier cosa, manteniendo un pretendido estilo correcto y respetuoso, y dotarlo, gracias a la palabra, de cierta entidad o contenido válido para la parroquia. Si dicho texto, por más necio que sea, consigue el suficiente conjunto de palmeros, se verá catapultado a la posición de dogma poco cuestionable, tratando de evitar así el filtro del raciocinio de quienes, al leerlo, queden estupefactos por intentar camuflar bajo un aspecto cordial y saludable, una sarta importante de tonterías. De esto modo, y a pesar de estar viviendo en el siglo con mayor desarrollo intelectual hasta la fecha, seguimos aupando a personas que no nos ofrecen la posibilidad de pensar y salir un tanto del conformismo o el pensamiento único, sino que disfrazadas de libérrimos adalides de su estanca profesión, sólo ofrecen líneas rectas y finitas que acaban donde ellos quieren, e imaginan que el pensamiento es un complejo bucle del que no saben escapar y les aterra. Así pues, y dado que la fisioterapia es víctima lacerante de estas buenas gentes, a las que debemos llamar también compañeros, me permito compartir esta reflexión por si sirve de ayuda o reflexión a algún/a compañer@.
lunes, 29 de noviembre de 2021
Fisioterapia según convenio
A las puertas del 2022 y los pregones son más que oficiales: vamos de culo. Y no hace falta ser Nostradamus para ver que nada cambiará en los próximos diez años, porque no hay ningún tipo de voluntad. La fisioterapia que camina a dos velocidades y les sonríe a unos, dilapida a otros. Compañeros de pupitre todos, pero quebrados por la necesidad de subsistencia de una profesión que ni está ni se la espera en los ámbitos de equipos hospitalarios multidisciplinares, por más que haya fisioterapeutas luchando por visibilizarla. Podría haber cien como esos, que mientras nadie con mínima consciencia de lo que supone esta profesión acceda a un poder real, todo serán buenas palabritas y buenas intenciones. La sentencia de muerte de esta profesión, como una realidad sanitaria global integrada en equipos de atención socio sanitarios, ya está firmada. Lo está y lo estará gracias al sistema paralelo de clínicas de fisioterapia privada que hemos creado en todos los barrios de todas las ciudades del país, que sirve para perpetuar un modelo de atención obsoleto desde su nacimiento, pues son pocos y contadísimos los ejemplos y casos de estos lugares, que acogen y tratan a los pacientes en toda su esfera. Hablo de un holismo real, no de pamplinas. Hablo de cosas tan tontas como derivaciones a psicología, sesiones clínicas, de conversaciones fluidas con un traumatólogo, tener la potestad de reclamar y comprender las pruebas de imagen de un paciente, que un facultativo de explique una enfermedad de base que afecta a un paciente, que la enfermera de turno te advierta de algún nuevo problema con el paciente o que acudan a tu chiringuito, pacientes con patología real.

